El presidente de la AUF, Ignacio Alonso. Foto: Nicolás Der Agopián

Para el presidente de la AUF, sus actos no fueron contrarios a la norma; asegura que le pasó información “a varios” y que lo hizo para que fuera “un proceso lo más competitivo posible” porque “cuantas más empresas pasaran, sería más dura la competencia por precio y la AUF debería destinar menos recursos”

Alonso entregó información sobre licitación de cámaras a oferente, aunque el código de ética de Conmebol lo prohíbe

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Nº2016 - al de Abril de 2019
escribe Raúl Santopietro

El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Ignacio Alonso, le brindó información a uno de los oferentes en medio del proceso licitatorio para la compra del sistema de reconocimiento facial para el Estadio Centenario. Le envió una propuesta de una licitación previa para tener de referencia, le recomendó el uso de un software, le facilitó que presenciara la prueba de otros competidores y le aconsejó llevar iluminación a su evaluación.

Se trata de la misma licitación sobre la cual el extitular de la AUF Wilmar Valdez acusó al Ministerio del Interior de flechar la decisión hacia la empresa DDBA porque tenía vínculos con Javier Vázquez, hijo del presidente Tabaré Vázquez, algo que nunca se probó. Uno de sus competidores era la empresa de capitales coreanos Sammi, cuyo representante en Uruguay era Walter Alcántara.

Alonso mantenía un diálogo fluido con Alcántara –quien grabó sus conversaciones con Valdez y provocó su renuncia tras el escándalo de los audios– y le entregó información para que la empresa que representaba presentara una mejor oferta. De acuerdo a una investigación realizada por Búsqueda basada en el intercambio de mensajes de texto, audios y mails entre ambos, que forman parte del expediente en Fiscalía de Flagrancia, Alonso y Alcántara tenían vínculo por diversos negocios. En el caso de la licitación por las cámaras, Alonso le dio datos concretos a Alcántara a pesar de que el Código de Ética de la Conmebol se lo prohíbe.

El artículo 48 de esa norma establece que “la divulgación de información privilegiada está prohibida independientemente de si se ofrece, se promete, solicita, recibe o acepta una ventaja pecuniaria u otra ventaja indebida en relación con dicha divulgación”.

Para el presidente de la AUF, sus actos no fueron contrarios a la norma porque asegura que le pasó información “a varios” y que lo hizo para que fuera “un proceso lo más competitivo posible”, porque “cuantas más empresas pasaran sería más dura la competencia por precio y la AUF debería destinar menos recursos”.

“Ese fue el criterio que nos guio, no favorecer a uno. Fuimos absolutamente equilibrados”, afirmó Alonso a Búsqueda.

Tribuna Olimpica, Estadio Centenario. Foto: Ricardo Antúnez/ADHOCFOTOS

“Hoy tenés más datos”

El primer intento de instalar un sistema de reconocimiento facial en el Estadio Centenario fue en 2014. En aquel entonces la empresa DDBA fue la elegida, pero su cotización de US$ 4,5 millones –para el Centenario y los estadios de Peñarol y Nacional– era inviable para una AUF que apenas tenía dinero para pagar los sueldos. El proceso se suspendió y se retomó al año siguiente.

La AUF negoció nuevas condiciones con el Ministerio del Interior para finalmente iniciar un nuevo proceso de compra en 2016. DDBA –a la cual no se le exigió realizar las pruebas porque ya las había hecho en el anterior llamado– volvió a presentarse junto a otra decena de postulantes. La consultora ITC, propiedad de Antel, fue la encargada del asesoramiento técnico y luego de analizar los proyectos seleccionó a nueve que realizarían las pruebas en el Estadio Centenario, entre ellas Sammi.

De acuerdo a la información analizada por Búsqueda, tanto Valdez como Alonso brindaban a Alcántara información sobre el proceso licitatorio que luego él transmitía a los directivos de Sammi para que lo incorporaran en su propuesta.

El presidente de la AUF no eludió la pregunta al respecto. Cuando Búsqueda lo consultó no vaciló y confirmó que efectivamente le pasó información, pero advirtió que lo hizo con los demás oferentes también.

El entonces presidente de la AUF le dio referencias claras de precio, de acuerdo a lo que surge de las grabaciones de audio de conversaciones entre ambos que divulgó Búsqueda en agosto de 2018. “¿Imposible tener una idea de precio, Wilmar? Porque yo rondé 700 (US$ 700.000). ¿Estoy bien o...?”, consultó el empresario, y Valdez le contestó: “No, yo creo que... va a andar entre los 800 y el millón”.

Si bien de las conversaciones no se desprende que Alonso estuviera al tanto de la información que Valdez le daba a Alcántara, él –que en el anterior Consejo Ejecutivo estaba a cargo de los asuntos económicos– también mantenía diálogos fluidos donde le hacía recomendaciones para contemplar en su oferta.

El 20 de enero Alonso le envió a Alcántara por mensaje de WhatsApp en ocho imágenes la propuesta que había entregado DDBA en el fallido llamado para que tuviera una referencia a la hora de presentar su oferta. Y para que no se confundiera al ordenarlas, le escribió: “Cualquier cosa imprimilas y llámame que te canto el orden bien”.

Al igual que lo declaró Valdez en Fiscalía, Alcántara tenía llegada con las autoridades de la AUF, con quienes exploraba negocios de todo tipo. Previo a la licitación hay múltiples intercambios entre el empresario y Alonso vinculados a proyectos en Rocha o a una inversión marítima. Los registros muestran decenas de llamadas y encuentros. La relación se ve incluso en una transferencia bancaria que le hace Alonso por US$ 4.500 a Alcántara el 30 de marzo de 2016.

Walter Alcantara
Walter Alcantara en la puerta de la Sede de la Fiscalia General de la Nacion. Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS

Alonso dijo que a Alcántara lo conoce desde 2015 y explicó que la transferencia de dinero fue en el marco de una serie de proyectos relacionados con una cancha de fútbol 5 en el Club Neptuno, otro emprendimiento con Rocha Fútbol Club y con otro tema vinculado a la producción de radios. Alcántara, según Alonso, le pidió si podía adelantarle US$ 5.000, que luego se los devolvería cuando se concretara el negocio. El presidente de la AUF le transfirió US$ 4.500 y Alcántara nunca se los reintegró.

En los meses siguientes Sammi elaboró su propuesta, pero para lograr una ventaja sobre los demás oferentes los directivos de la empresa coreana le pidieron a Alcántara que consiguiera datos de sus competidores. El 12 de agosto de 2016 la ansiedad de los socios coreanos era enorme. El encargado de negocios de la empresa, Jacob Lee, le preguntó a Alcántara si podía asegurarle que Sammi estaría en la lista de las empresas que competirían en la licitación. Alcántara le respondió a Lee: “El 14 publican la lista y tenemos hasta el 20 para presentar la oferta. Son plazos cortos pero Alonso y Valdez nos ayudarán”.

Sammi finalmente quedó entre las nueve empresas que realizarían la prueba de su software para el reconocimiento facial en el Estadio Centenario. Los directivos coreanos le insistían a Alcántara en que averiguara cuáles eran los precios que presentaron sus rivales. El 26 de agostos de 2016 Alcántara le responde a Lee por mensaje que la semana siguiente tendría novedades. A los pocos días habló con Alonso. El 5 de setiembre Alcántara le envía un mensaje de WhatsApp. “Y porfa no seas malo. Tirame algún precio de aquello”, le escribió. “Hoy tenés más datos”, le respondió Alonso.

El presidente de la AUF le envió un mensaje de voz con consejos. “Yo te recomendaría, si está dentro de las posibilidades, que el software venga en español. Si está dentro de las posibilidades. Si no está, no se gasten al pedo y preparen otros aspectos relevantes. Porque estamos claros que si el software es en inglés y lo que tenés que hacer es reconocer rostros eso es un idioma universal, el reconocer rostros. Si podés, mejor, para que no hablen al pedo. Yo tengo acá recibiendo tanto informe negativo”, dice en el audio.

De acuerdo a la información analizada por Búsqueda, tanto Valdez como Alonso brindaban a Alcántara información sobre el proceso licitatorio que luego él transmitía a los directivos de Sammi para que lo incorporaran en su propuesta.

Al día siguiente, el 6 de setiembre de 2016, Alcántara le escribió al directivo de Sammi para ponerlo al tanto de lo que conversó con Alonso y le transmitió que “lo importante es que el software sea el Herta”. Y además le agregó: “Hablé con Alonso y me dijo que el precio más bajo es un 20% inferior al nuestro”. Lee se emocionó con los detalles de la respuesta y le dijo que la información era “muy importante” y le consultó si eso afectaba su propuesta. Alcántara le reafirmó que “lo más importante serán las pruebas del software”.

De las 14 empresas que se presentaron, nueve pasaron a la etapa de pruebas. Sammi fue una de ellas y mientras se preparaba para el día en que sería evaluada, Alcántara envió diversos mails donde actualizaba a los directivos de la empresa coreana de la información que conseguía. Entre algunos datos específicos que daba, mencionaba a Alonso como su informante. Por ejemplo, el 13 de setiembre de 2016 dice que el actual presidente de la AUF “como un favor” le cambió la fecha de su prueba del 18 para el 25 de setiembre para tener más tiempo y que “como amigo” le insistió en preocuparse por el software y la capacidad del servidor.

El 17 y 18 de setiembre de 2016 hubo otras empresas que realizaron sus pruebas. Para Sammi era una buena oportunidad de ver lo que hacían sus rivales y tener algunos datos para el fin de semana siguiente, cuando sería su turno. La noche anterior Alonso le envió un audio en el que le avisaba que entre las 17 y 19 horas dos empresas harían sus pruebas en las puertas 14 y 15 de la Tribuna Olímpica del Estadio Centenario y le recomendaba que fuera.

“Lamentablemente por razones que después te contaré por teléfono no hay un protocolo establecido por escrito para la prueba, por lo tanto te recomiendo si pudieras ir mañana, saques nota de todo lo que veas en la prueba para estar preparado para el fin de semana que viene. Te voy a pasar el teléfono del presidente de la comisión de seguridad para estar ahí”, le dijo Alonso.

El 18 de setiembre Alcántara fue. A la semana siguiente le tocó el turno a Sammi en un partido entre Peñarol y Juventud. En la mañana Alonso le escribió: “Buen día, Walter. Yo estoy volviendo de Ansina. ¿Te llegó algún protocolo? Lleven iluminación”. La empresa coreana hizo su prueba. Los técnicos enviados tuvieron problemas y los resultados fueron muy malos, apenas un 20% de reconocimiento facial. Alcántara se molestó con lo que consideró un maltrato por parte de ITC y le escribió a Alonso para comentarle lo que sucedió.

El actual presidente de la AUF le respondió que le mandara un mail detallando todo con copia a Valdez y a la secretaria general de la AUF, Andrea Lanfranco. Pero para estar seguro Alcántara le pidió enviárselo a él primero para que lo vea. Alonso lo revisó y le dio luz verde para que el empresario se lo enviara formalmente a Valdez, Alonso y Lanfranco.

Días después la AUF informó a cinco empresas que seguirían en el proceso y pasarían a la siguiente etapa donde se realizaría una subasta a la baja para mejorar precio y realizar ajustes técnicos. Finalmente DDBA fue la ganadora.

Foto: Nicolás Der Agopián

“Le pasé a varios”

El presidente de la AUF no eludió la pregunta al respecto. Cuando Búsqueda lo consultó no vaciló y confirmó que efectivamente le pasó información, pero advirtió que lo hizo con los demás oferentes también. “Le pasé a varios”, dijo. Y justificó sus hechos en que “era para buscar que llegara la mejor oferta posible para la AUF, que en ese momento no tenía dinero para una inversión de ese tipo”.

“Fuimos absolutamente equilibrados y a todo aquel que se acercó le dimos la información que pedía”, dijo Alonso. El titular de la AUF explicó que cuando le envió a Alcántara la propuesta que DDBA presentó en el primer llamado, “fue un pedido de información que hizo esa gente” y las recomendaciones las hizo “bajo la misma lógica de que las empresas estuvieran en las mejores condiciones”.

“En el caso de él, me preguntaba y yo le comentaba mis ideas para la prueba”, afirmó.

“Ese proceso fue brevísimo y había que trabajar contra que hubiera una o dos empresas cayendo en la trampa de pagar mucho más caro. Nosotros trabajamos para que la mayor cantidad de empresas que tuvieran un respaldo técnico aceptable llegaran al final del proceso”, agregó.

“Nadie nos pasó nada”

Búsqueda se comunicó con uno de los fundadores de la empresa DDBA, Diego Di Bello. El empresario desmintió haber recibido datos en el proceso licitatorio, aunque aseguró que no tiene ninguna objeción sobre Alonso. “Nosotros en ningún momento tuvimos ningún tipo de información. Sí dialogábamos con el ministerio, que era el que tenía mayor interés en su instalación, la AUF y sobre todo ITC, que era la pata técnica. En cuanto a ofertas, precios y propuestas de otros oferentes, nadie nos pasó nada”, afirmó.

El empresario resaltó que le llamó la atención que en el primer llamado –cuando ganó, pero la falta de recursos descartó el proyecto– la única oferta que presentó el software Herta fue la suya. Pero que cuando se realizó el segundo llamado hubo varias empresas que incorporaron la misma tecnología. “No sé si alguien les pasó o no la propuesta. Tampoco sé si eso estaría mal porque el proceso ya había terminado, pero me llamó la atención”, dijo.

Búsqueda dialogó con directivos de otras cuatro empresas que participaron en las distintas etapas del proceso e insistieron en que en ningún momento recibieron información de ese tipo. “Lo único que se nos dijo fue en la etapa de subasta a la baja cómo estaba la oferta de cada uno en función de las demás. Era información para todos. Te decían: “tenés el segundo lugar tanto por ciento más caro”. Así cada empresa podía mejorar su oferta. Pero nada más y se lo decían a todos para que la AUF obtuviera un precio más económico”, relató uno de los directivos.

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