“Hay un Partido que no tiene programa y muestra gente. Nosotros tenemos un programa y tenemos propuestas. La gente viene después”. Foto: Nicolás Der Agopián

A los frenteamplistas desencantados les pide una “ardiente paciencia” con la gestión porque son “procesos largos” y “está en juego el futuro” de sus “vidas cotidianas”

Cosse se ve más cerca de Martínez de lo que marcan las encuestas y dice que no para de crecer sin haber usado el 80% de sus recursos

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Nº2019 - al de Mayo de 2019
entrevista de Raúl Santopietro y Martín Mocoroa

Las encuestas la colocan lejos de ganar la interna frenteamplista, pero a Carolina Cosse no parece preocuparle. La respuesta de la gente que ve en sus recorridas, afirma, contradice el panorama que proyectan las consultoras. Por eso, si bien mira los números, asegura que no forman parte del análisis de su estrategia de campaña y no da por hecho que la separen más de 20 puntos porcentuales de Daniel Martínez. Su balance es que hasta ahora su campaña tiene una “eficacia enorme”, porque sin utilizar cartelería o publicidad viene “creciendo, creciendo, creciendo”. Y advierte que aún no utilizaron “ni el 80% de los recursos disponibles de comunicación”.

A lo largo de la hora de entrevista que concedió a Búsqueda en la sede del Frente Amplio, la exministra de Industria se muestra suelta, descontracturada y dice estar disfrutando de su primera campaña. Cuando se la interroga sobre sus propuestas o los logros del gobierno, se explaya, pero cuando la pregunta es incómoda piensa en silencio varios segundos antes de responder.

Si bien da por hecho que la fórmula presidencial del Frente Amplio tendrá una mujer, evita responder si estaría dispuesta a integrarla como vicepresidenta. Quiénes forman parte de su equipo sigue siendo una incógnita, y ante la insistencia contraataca: “Hay un partido que no tiene programa y muestra gente. Nosotros tenemos un programa y tenemos propuestas. La gente viene después”.

Para Cosse, una derrota del Frente Amplio pondría en juego la vida cotidiana de la gente. A los frenteamplistas descontentos les pide una “ardiente paciencia” con los resultados de la gestión, como la que tuvieron sus padres y abuelos que militaron sin ver a su partido gobernar. “Son procesos largos”, y el Frente Amplio “es el mejor conductor de ese barco grande”, sostiene.

A dos meses de las internas, las encuestas la ubican en torno al 24% y el 30% del electorado frenteamplista, pero aún lejos de Martínez, ¿Qué balance hace de su campaña?

—Hago un balance muy bueno de la campaña que estamos llevando adelante. Primero, de todo el Frente Amplio. El Frente Amplio está haciendo una muy buena campaña, muy unitaria. Mi campaña, la campaña de la candidatura de Carolina Cosse, se viene desarrollando muy bien, con una eficacia altísima. Porque yo te pregunto: ¿viste algún cartel en la vía pública con mi foto? ¿Has visto algún spot de televisión? Yo te digo, no. Nos estamos manejando a fuerza de caminar, sumar gente, de estar con mucha gente. Las instancias en las que yo voy se junta mucha gente, en los comités, en los actos en la calle. Así que realmente estoy haciendo una campaña con la gente, con propuestas en el marco de nuestro programa, y yo lo que siento es que no paramos de crecer.

—Las encuestas marcan que tuvo una caída en la intención de voto, perdiendo unos cinco puntos. ¿A qué lo atribuye?

—Las encuestas son una forma de medir la realidad. Una muestra. Hay que leer qué dice cada encuesta, saber qué se está respondiendo en cada momento y saber que son una visión sobre un fenómeno, sobre el cual además no hay una acumulación estadística muy importante. Yo las miro, pero no forman parte del análisis de la estrategia de nuestra campaña.

¿No forman parte?

—No, las tenemos en cuenta, pero digamos que no son el motor principal. El motor principal es lo que estamos viviendo con la gente.

¿Por qué dejar de lado la cartelería pública o los medios más tradicionales?

—No los dejamos de lado. Nosotros sin eso venimos creciendo, creciendo, creciendo. Y los vamos a usar. Te quiero decir que hasta ahora, sin nada, venimos creciendo muy bien, con un impacto muy fuerte, sin usar esos elementos, que ya los usaremos. El análisis que hacemos nosotros de la campaña es que es de una eficacia enorme, porque todavía no usamos ni el 80% de los recursos disponibles de comunicación.

Carolina Cosse
Foto: Nicolás Der Agopián

¿En qué etapa de su campaña está? Tiene menos de dos meses para usar esos recursos. El tiempo parece acotado para revertir la ventaja que Martínez lleva según las encuestas.

—Vamos a ver eso. Yo no doy por hecho que sea así.

¿Esa diferencia de más menos 20% que muestran las encuestas no condice con lo que ve en sus recorridas?

—No.

¿Cuáles son los pasos a dar en estos dos meses para revertir la diferencia?

—No estoy trabajando para revertir. Estoy trabajando en una campaña para ganar la candidatura a la presidencia por el Frente Amplio.

La vicepresidenta Lucía Topolansky decía hace un tiempo que su punto débil era compatibilizar su perfil tecnológico con cómo hablarle al vecino del Plan Juntos, y eso podía dárselo el apoyo del MPP. ¿Pudo acercarse a esos sectores?

—Bueno alcanza con verlo en las actividades que tengo para ver cómo es la relación con la gente. Yo tengo muy buena relación. Los fenómenos de participación que se están dando cuando presento propuestas, cuando las discuto en cualquier ámbito en el interior o en Montevideo, son muy intensos.

Usted quedó como la única mujer entre la veintena de precandidatos presidenciales. ¿Qué reflexión hace?

—Esa fotografía indica lo importante que es seguir trabajando por la igualdad de condiciones. Creo que indica, además... Mi conocimiento de la realidad me da que la gente y la sociedad está muy avanzada en términos de no discriminar.

¿Viene atrasada la política respecto a la sociedad?

—La política no sé; las estructuras, quizás.

¿Incluso la del Frente Amplio?

—Sí, también. El Frente Amplio ha tenido avances muy importantes en términos de paridad. Tiene una definición paritaria y tiene una precandidata. Espero que tenga también una candidata. Pero la sociedad está más avanzada que la superestructura, y es natural porque los procesos se dan así.

Pese a ser la única mujer en la oferta electoral, no parece que eso le esté facilitando la llegada a núcleos feministas. Sectores como Ir, Casa Grande, o el recientemente creado PAR, de la diputada Cristina Lustemberg, que tienen los temas de género como bandera, se inclinaron por la candidatura de Martínez. ¿Por qué cree que no le está siendo fácil que su candidatura sea asumida por esos grupos?

"Es un gobierno que ha hecho muchas cosas bien, y creo que a los tres gobiernos del Frente Amplio les ha faltado incorporar de forma más, como decirlo, más integral las herramientas de comunicación, para ir construyendo cultura mientras hace las cosas. Hay una cantidad enorme de cosas que se han hecho, pero cuesta que la gente las sepa porque las saben solo quienes están involucrados".

—Ninguna reflexión. Es un tema de cada sector. Yo me muevo con la realidad, y lo que veo es un enorme apoyo de las mujeres. Enorme. De todas las edades. Y eso me llena de responsabilidad, porque además yo entiendo que mi candidatura es también el resultado de los avances del feminismo.

¿Para usted es un tema cerrado el hecho de que la fórmula del Frente Amplio será paritaria?

—Sí.

De no ganar en las internas puede llegarle el ofrecimiento de ser vicepresidenta. ¿Estaría dispuesta?

—Hoy ese no es un tema para mí porque el objetivo es esta campaña.

Pero como ingeniera tiende a proyectar hacia adelante las distintas alternativas…

—Ingeniera siempre voy a ser, pero Carolina lo que hace es estar 100% en esto ahora y nada la va a distraer. Ni a mí ni a mi equipo. Ya veremos.

¿Se siente la candidata de la Torre Ejecutiva?

—(Piensa unos segundos) Yo soy una frenteamplista de toda la vida. Estoy orgullosa del trabajo que han desplegado nuestros gobiernos y no me olvido que si puedo establecer dentro de nuestro programa una segunda generación de cambios, es porque hubo una primera generación de cambios. Y esa primera generación la llevaron adelante los tres gobiernos del Frente Amplio. Así que soy muy respetuosa. Creo que hay que construir unidad. Todo el tiempo.

Bueno, pero está instalada la idea de que en el Poder Ejecutivo las preferencias apuntan a su candidatura. ¿Lo siente así?

—Yo formé parte de este gobierno. Aprendí muchísimo, respeto a todos los compañeros del gabinete y respeto profundamente a nuestro presidente. Es esto lo que te podría decir.

¿No cree que haya una preferencia por usted?

—El presidente no va a hacer nunca algo que vaya en contra de la Constitución. Por lo tanto, no tengo nada más que agregar.

¿Qué evaluación hace de la gestión del gobierno?

—Ha sido una gestión con un enorme viento en contra desde la región y con un enorme viento en contra referido a los precios de los productos que exporta Uruguay. Este gobierno ha sabido cómo mantener la estabilidad, mantener la seriedad de Uruguay a nivel internacional, que sigue creciendo. Es un gobierno que ha hecho muchas cosas bien, y creo que a los tres gobiernos del Frente Amplio les ha faltado incorporar de forma más, como decirlo, más integral las herramientas de comunicación, para ir construyendo cultura mientras hace las cosas. Hay una cantidad enorme de cosas que se han hecho, pero cuesta que la gente las sepa porque las saben solo quienes están involucrados.

Podría ser que la gente se entere, sepa lo que se está haciendo, y no le esté gustando.…

—No.

¿No cree que sea así?

—No, no es que no lo crea. Lo vivo y sé que no es así. Vivo estar en una actividad en Piriápolis y que haya una cantidad de vecinos que no sepan que tienen la UTU de Arrayanes ahí. O estar en Cerro Largo en una reunión enorme y que me planteen su preocupación por cómo se están formando los jóvenes del futuro y que otro le conteste que ya se están formando en Cerro Largo. Entonces, tenemos un tema con la comunicación, que vamos a tener que resolver.

—Esa falta de comunicación usted la planteó en varios comités y otras veces lo hacen los militantes. Si tuviera que ponerlo en un hecho específico, ¿qué tiene para mostrar este gobierno?

—La estabilidad económica es uno. Seguir atrayendo inversiones. Y también continuar con la política de descentralización de la Universidad, por ejemplo. Realmente hay una gran cantidad de cosas que se han hecho. Que haya hospitales en condiciones excelentes.

¿Y en el debe? En sus discursos menciona la generación de trabajo y la seguridad.

—En seguridad se avanzó en función de lo que había, y se debe seguir avanzando. Los operativos que se están haciendo tienen que ser la regla general para un próximo gobierno.

El objetivo de bajar las rapiñas 30% quedó lejos. ¿Está de acuerdo con lo que dice el Ministerio del Interior de que los resultados se deben evaluar en función también de lo que se evitó o es más crítica?

—Más que crítica soy de construir. Parte de lo que dicen es razonable. Pero también hay que reconocer la nueva realidad que es muy compleja y desplegar acciones de manera más sistémica. Por eso creo que los operativos funcionan bien porque se están haciendo distinto. Se están haciendo en un marco de convivencia con nuevas técnicas y a eso hay que sumarle un montón de actores pensando en el día después. Y hay que hacer esto en otras áreas también. Por ejemplo, hay que dar una mirada diferente a la regularización de los asentamientos porque estamos aplicando reglas urbanas de una ciudad que creció en otro momento a una que crece ahora de otra forma y con otras reglas.

Se habla de los frenteamplistas desencantados. Si bien dice que lee con ciertos matices las encuestas, el gobierno no termina de cosechar buena aprobación en la gente. ¿Comparte esa idea de nota baja?

—No sé si tiene nota baja. Tendría que pensarlo mejor. Porque, ¿sabés qué?, cuando íbamos a los consejos de ministros en el interior yo veía mucha gente y veía un gran afecto. Un gran afecto. Eso es lo que se veía en la realidad. Después no sé cómo medirán lo otro. Hay que ver las dos cosas. Por otro lado, a los desencantados les diría dos cosas. Como frenteamplista, les diría que los necesitamos, con total sinceridad. Y como frenteamplista, también les diría que llegamos hasta acá porque mucha gente, nuestros abuelos, nuestros padres, militaron sin tener la esperanza de ver el fruto de su militancia, sabiendo que era un proceso largo. Nosotros tuvimos la fortuna de ver llegar al Frente Amplio al gobierno, pero los procesos siguen siendo largos. Entonces, lo que tenemos que ver es, ¿el Frente Amplio ignoró su programa cada vez que llegó al gobierno? La respuesta contundente es que no. Trabajó por el programa. Habrá avanzado, habrá llegado, tendrá cosas por hacer. Pero si lo que nos interesa en realidad es el desarrollo del ser humano siempre nos van a quedar cosas por hacer. Son procesos largos y hay que tener una ardiente paciencia, como decía Neruda. Y el Frente Amplio es el mejor conductor de este barco grande.

¿Por qué el frenteamplista debe elegirla a usted y no a otro de los precandidatos?

—Yo conozco las cosas maravillosas que hemos hecho los uruguayos a lo largo de estos años y las potencialidades enormes que tenemos para seguir transformando nuestro país. El mundo va a seguir cambiando y seguramente a una velocidad mayor. Nada va a ser más fácil, y sin embargo creo que Uruguay tiene las condiciones para desarrollarse, transformarse y encontrar un buen lugar en ese mundo cambiante. Creo conocer cuáles son las claves del futuro y creo que estamos en condiciones no de prepararnos para el futuro, sino de crear futuro en el Uruguay. Y creo que puedo conducir ese camino.

"El nombramiento de ministros es un tema posterior y además un tema en el que va a haber que tener un fino... A ver cómo puedo decirlo. Algo puede ser sólido y sutil al mismo tiempo, ¿verdad? Creo que el gabinete tendrá que tener un fuerte tono político con elementos técnicos".

—Tenés puntos de contacto con el precandidato blanco Juan Sartori en eso de crear futuro. El título de su libro es Volver a crear futuro.

—Ustedes son fatales (se tienta de la risa).

¿Te sorprendió encontrarte diciendo cosas de Sartori?

—Ni lo vi el libro (se ríe).

Dijiste en alguna oportunidad que de ser presidenta mantendrías la línea económica que hasta ahora tuvo siempre el liderazgo del ministro Danilo Astori. ¿Cómo se instrumentaría eso en la práctica?

—Lo que dije fue que mantendría la seriedad que hasta ahora hemos tenido en la política macroeconómica. También dije que hay que enriquecer la política económica con nuevos elementos. Primero, incorporar una cultura fuerte anticíclica que contrarreste los vientos adversos, y puse como ejemplo la promoción de la obra pública. Para no afectar el déficit fiscal invoqué el uso de la inversión privada en la obra pública con herramientas que ya tenemos, pero que hay que mejorar. Como la participación público-privada, que sabemos todos los cambios que hay que hacerle por la experiencia de estos años de cómo las cosas demoran. También creo que las PPP no tienen que estar en manos de un ministerio, sino en manos de un grupo interministerial.

Entonces, una política contracíclica basada en promover la obra pública, que además genera trabajo no de tanta calificación y de manera bastante rápida. Una lógica de desarrollo basada en ver la cuenta país y no cuentas individuales. Esa lógica es la que nos permitió aplicar desde 2015 medidas de beneficio energético atadas al volumen de producción. Si hubiéramos visto la cuenta individual, no lo hubiéramos podido hacer, porque UTE iba a facturar menos. Entonces, lógica anticíclica, lógica de cuenta país, efectivo uso de las compras públicas para promover la producción nacional y también algunas medidas que estructuren trabajo de alto valor agregado, que hoy está fundamentalmente centrado en Montevideo, y que permita que eso se dé también en el interior. Por dar un ejemplo que conozco, en el área de software tenemos una industria muy activa —exitosa, que emplea a 26.000 personas, netamente exportadora a los mercados más exigentes como Estados Unidos— que está centrada en Montevideo. Sin embargo, tenemos una estructura de telecomunicaciones en todo el país y capacidades generadas en el interior a través de la UTU y la Udelar que permitirían trabajar sin tener que venir a Montevideo. Bueno, hay que estructurar movimientos hacia ahí.

¿Quién puede liderar eso?

—Vemos, vemos. Creo que hay mucha gente en el Uruguay que puede liderar eso.

¿Incluso fuera de la tutela de Astori?

—Bueno, la Facultad de Ciencias Económicas es una excelente facultad con una gran cantidad de egresados y docentes. Hay una cantidad de gente. También el equipo de Astori. Lo importante es estar de acuerdo con estos lineamientos.

¿Bergara?

—Bergara es un lujo en cualquier equipo.

Genera incertidumbre saber de quién se rodearía en un eventual gobierno. ¿Por qué no dar algunos nombres?

—Ya te lo di.

Ah, ¿Bergara?

—No, no, no (se ríe). El nombramiento de ministros es un tema posterior y además un tema en el que va a haber que tener un fino... A ver cómo puedo decirlo. Algo puede ser sólido y sutil al mismo tiempo, ¿verdad? Creo que el gabinete tendrá que tener un fuerte tono político con elementos técnicos. No me imagino un gabinete de técnicos ni un gabinete de políticos. La definición es posterior. Yo no tengo problema, y el 16 de mayo se va a empezar a dar a conocer la gente que está trabajando conmigo, que es mucha.

Carolina Cosse
Foto: Nicolás Der Agopián

—Luis Lacalle Pou, el favorito en el Partido Nacional, está eligiendo mostrar su equipo como prueba de solidez y de lo preparado que está para asumir la tarea de gobierno ¿No cree que quedan en desventaja?

—Yo lo que siento es que hay un partido que no tiene programa y muestra gente. Nosotros tenemos un programa y tenemos propuestas. La gente viene después.

Hace un tiempo Martínez dijo que quería llevar la “revolución” que estaba haciendo en Montevideo al gobierno nacional. ¿Cómo evalúas la gestión de Martínez?

—Bien.

—¿Crees que hizo una revolución?

—(Piensa). Creo que tiene muchos aspectos muy buenos. Bien, la evalúo bien.

—¿Su candidatura es más de izquierda que la de Martínez?

—(Se ríe) Los cuatro somos frenteamplistas.

—Has sido bastante dura respecto a lo que podría pasar si no gana el Frente Amplio. ¿Qué es lo que está en juego?

—Está en juego el futuro de nuestras vidas cotidianas. Alguien dijo por ahí, “el futuro ya no es lo que era”. El futuro no es algo lejano que le va a pasar a otro o que va a pasar dentro de un año. El futuro está entre nosotros, eso es lo que está en juego. Está en juego perder la gran oportunidad de seguir transformando a Uruguay. Uruguay tiene condiciones muy buenas que han construido estos gobiernos para transformarse en creador de su propio futuro, de verdad.

Usted charla mano a mano con Mujica y Topolansky. ¿Por qué Mujica tiene esa visión de que no es el fin del mundo perder?

—Ah, pero ellos son ellos y yo soy yo. (Se ríe) Cada individuo es un ser único e irrepetible. Cada cual puede hacer la declaración que quiera.

Ayer, los sindicatos del Ministerio de Industria publicaron un comunicado de balance de tu gestión. Ahí señalan “autoritarismo, despilfarro de los dineros públicos, protección y beneficio de amigos y correligionarios y oscurantismo”.

—Parece una concatenación de los peores eslóganes de la oposición. La verdad es que se cae por su propio peso. Nada. That’s it.

Recuadro de la entrevista

▪ La lista de independientes

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