Foto: © Sergey A.Khakimulli

Nutrigenética: una muestra de ADN basta para conocer predisposiciones e intolerancias y diseñar un plan de alimentación y de ejercicios verdaderamente personalizado

Dieta a medida

7min
Nº1992 - al de Octubre de 2018

El talle único ya perdió vigencia. Y no solo en la moda. En la era de lo customizable, comer sano de acuerdo con los criterios generales empieza a ser insuficiente cuando se puede diseñar una dieta a medida de la predisposición genética individual. La nutrición personalizada surge a partir de una fórmula en la que confluyeron tecnología, acceso a la información y un creciente interés de los consumidores en la alimentación y el bienestar.

La nutrigenética, como se llama esta disciplina emergente, permite conocer a partir del ADN los perfiles de nutrientes más adecuados para el mapa genético de cada persona. La propuesta se basa en que el “somos lo que comemos” dio un paso evolutivo para convertirse en “comemos lo que somos”.

El ADN y las propensiones

Las diferencias genéticas entre las personas inciden en la forma en que reaccionan, procesan y utilizan los nutrientes que ingieren. Lo han demostrado varios estudios, que han llegado a preguntarse si el antojo de comer algo dulce es aprendido o es impulsado por el ADN.

Si hablamos de nutrientes y de dietas hechas a medida, en lo primero que se piensa es en sobrepeso u obesidad y sí, de hecho, una variante de un gen (el de la apolipoproteína A5) se asocia a un índice de masa corporal aumentado cuando el consumo de grasa excede la tercera parte del total de calorías. El estudio que descubrió esto también concluyó que las personas con esa característica genética pero en cuya dieta la grasa no superaba el tercio de la ingesta total de calorías, no corrían más riesgo de tener sobrepeso que el resto de la población sin esa variación genética.

Estos tests, que desembarcaron en Uruguay hace menos de dos años, permiten además detectar intolerancias a nutrientes como el gluten, la lactosa, la cafeína, la sal y el alcohol, y pueden ofrecer datos más sutiles, como una sensibilidad a determinados alimentos, que, en el caso de elaborar una dieta personalizada, pueden racionarse o evitarse.

Estos tests, que desembarcaron en Uruguay hace menos de dos años, permiten además detectar intolerancias a nutrientes como el gluten, la lactosa, la cafeína, la sal y el alcohol, y pueden ofrecer datos más sutiles, como una sensibilidad a determinados alimentos, que, en el caso de elaborar una dieta personalizada, pueden racionarse o evitarse. “Si necesitás bajar de peso, saber si tu sensibilidad va más por el lado de los hidratos de carbono o de las grasas, puede ser útil, en vez de estar probando dietas proteicas o disociadas. Hay gente que dice: ‘Tengo que sacar las harinas’, y no va por ahí; y hay gente que tiene más perfil de necesitar dietas bajas en calorías, pero no necesita sacar un grupo entero de alimentos”, explicó la licenciada en Nutrición Luciana Lasus, especializada en Nutrigenómica y Nutrigenética en el Instituto de Nutrigenómica de Madrid. “Conocer esas sensibilidades, sumadas a toda la parte de antioxidantes, minerales y vitaminas, te permite armar, además del plan de alimentación a medida, los suplementos, porque los disponibles en el mercado están pensados para los requerimientos poblacionales. Esto se trata de personalizar tu plan de alimentos, nutrientes y ejercicios”.
De los análisis puede desprenderse, además, información sobre el rendimiento deportivo del paciente, si le conviene más una rutina de ejercicios aeróbicos o de fuerza.

“Genéticamente, todos contamos con una predisposición a tener requerimientos aumentados de determinados nutrientes, a tener mayor sensibilidad, por ejemplo, a las harinas y a los azúcares que a las grasas, o a la lactosa, que es el azúcar de la leche”, explica Lasus, que pone énfasis en que la predisposición es solo 20%, y que el hecho de conocer la genética propia no implica tener “el partido ganado”. “Es una herramienta de diagnóstico: vos conocés la genética y actuás sobre el 80% restante, que son los hábitos”. El cambio de hábitos y de estilo de vida sigue siendo imprescindible. Lo que propician estos tests es la posibilidad de ir a favor de la naturaleza de la persona, en lugar de ir en contra. “Es como tener una pérdida de una cañería en tu casa y tener todo tu plano de sanitaria, o no. Yo conozco mis posibilidades, que es la genética, y actúo sobre las cuestiones modificables para que mis genes se expresen lo mejor posible”, explicó.

Los análisis

El test se realiza con un hisopo, con el que se toma la saliva del lado interno de la cara, que luego se manda analizar al laboratorio correspondiente acompañado de un consentimiento de utilización, porque se trata nada menos que de una muestra de ADN.

De los resultados se puede concluir, entre otras cosas, qué tipo de dieta es la más apropiada para bajar de peso (baja en grasas, en hidratos de carbono o balanceada), la respuesta metabólica a la dieta, la predisposición al control del apetito, la respuesta a la reducción de grasas saturadas, la predisposición a recuperar el peso perdido, qué vitaminas o minerales habría que suplementar para optimizar el rendimiento del paciente, y qué tipo de ejercicio es el más adecuado a su genética y metabolismo. También se puede obtener información sobre otras predisposiciones —de tipo óseo, endocrino o de piel— y sobre el rendimiento deportivo: cuál es la respuesta a la capacidad aeróbica y a la quema de grasas con el ejercicio, la composición de las fibras musculares y la respuesta a la contracción, el metabolismo energético del músculo y la respuesta a una dieta rica en proteínas.

En Uruguay existen tres opciones para hacer los tests, que ofrecen cada uno diferentes estudios y diferentes respuestas.

Instalado en Uruguay está el Laboratorio Genia de Biología Molecular, que cuenta con un estudio de nutrigenómica que incluye la posibilidad de detectar si la persona tiene intolerancia a la lactosa o predisposición a ser celíaca, y arroja información sobre cómo debería comer de acuerdo con su ADN, para que el cuerpo pueda procesar mejor la información.

Desde el exterior el primero en llegar fue GeneStore, que tiene sus laboratorios en India. También está South Genetics, que ofrece análisis en DNA Skin, con laboratorio en Estados Unidos, y DNA Fit, en Londres, uno de los laboratorios pioneros en nutrigenómica y genética aplicada al deporte. En este último se hicieron analizar deportistas profesionales como el rugbista sudafricano Bryan Habana, el futbolista británico Rio Ferdinand y hasta la nadadora uruguaya Inés Remersaro, para personalizar su plan nutricional y mejorar su rendimiento. “La Champions League no concibe no conocer el mapa genético de sus jugadores para saber si un volante tiene más posibilidades de ser explosivo o no; ver si lo entrenan distinto por tener una fibra muscular lenta, o si tiene una mixta o una rápida”, explicó Lasus.

Según la experta, un análisis completo (nutrición, deporte, intolerancias y suplementos) con consulta de devolución de resultados cuesta unos 600 dólares.

Un mundo a medida

La idea esencial de la nutrigenética es dar con la combinación de nutrientes más acorde con cada persona para lograr que su cuerpo funcione de manera óptima. La tendencia se ha convertido en un movimiento que involucra también a grandes empresas, que, sin perder su enfoque masivo, buscan llegar a lo micro ofreciendo productos y servicios únicos y personalizados.

En el caso específico de la nutrición, la compañía de sopas Campbell’s invirtió 30 millones de dólares en Habit, una startup instalada en San Francisco que, usando el perfil de ADN de una persona, arma un plan de alimentación personalizado y envía las comidas a domicilio. Nestlé también está integrando este modelo de negocios con una investigación millonaria de nutrigenómica, con el fin de crear alimentos configurados en torno al perfil genético de una persona.

Pese a las posibilidades que promete el hallazgo, Lasus hace hincapié en que la nutrigenética es una proyección de los nutrientes que una persona necesita, que puede ser como la población general, o más. “Si te da que tenés predisposición a tener un requerimiento aumentado de antioxidantes y de vitamina D, y tenés 40 y pico de años y los estrógenos ya en movimiento, lo coherente es pedirle a tu médico un chequeo, ver en sangre cómo estás, y con eso decidir la dosis del suplemento, porque si tu predisposición está aumentada y la etapa de la vida en la que estás hace que tengas más necesidad, vas a necesitar un suplemento”, opinó la nutricionista. En la cantidad está la cuestión, y es ahí cuando entra lo personalizado.

“No viene a reemplazar el contacto profesional-paciente ni todo lo que uno viene estudiando de la nutrición clásica, pero vino a iluminar el diagnóstico de una manera que era impensada. Lo que a mí me dan estos tests es un mapa de tus posibilidades naturales para poder armar con eso un plan de alimentación y de suplementos y, a la vez, recomendarte un profesional de deporte que se adapte a tu objetivo en este momento de la vida”, dijo Lasus. Es como un trabajo de sastrería, tailor made, “el one size fits all, el talle único, ya caducó”.

Conocer la genética en lo que refiere a metabolismo y nutrición no solo es recomendable para adelgazar, sino para mantenerse en el peso y para evitar o dosificar algunos nutrientes, o aumentar el consumo de otros. “Me ha pasado con gente que se pasa el día comiendo aceite de coco, palta y frutos secos porque está de moda, y cuando llega el resultado ve que su intolerancia a las grasas o su sensibilidad está aumentada”, contó Lasus, que sostiene que es peligroso sacar de la dieta grupos enteros de alimentos solo por seguir una tendencia.

Dicho esto, aclara que tampoco es magia. La diferencia con una dieta estándar es saber qué tiene sentido para cada organismo, y aprender a comer en función de esos parámetros, para incorporarlo a la matriz. “Cambiar lo que tengas que cambiar, pero no pensando en términos de dieta, porque la gente ahí asocia: empieza y termina. No termina, porque si volvés al desorden anterior, volvés a engordar, a subir el colesterol o lo que sea que te complique”, explicó Lasus. El desafío de cambiar hábitos no es algo para tomar a la ligera; tal vez no llegue a ser un reseteo, pero sí requiere un cambio de chip. Esta nueva herramienta de diagnóstico se presenta, para los expertos, como un apoyo para que este giro de timón sea en la dirección correcta y que resulte, además de efectivo, definitivo. 

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