El bocón y mujiquista gratín de la derecha nativa

4min 35 5
Nº2076 - al de Junio de 2020
La columna de Andrés Danza

El “gratín de la crema de la derecha nativa”. Ese sin duda fue uno de los más ingeniosos. El copyright corresponde a Eleuterio Fernández Huidobro, un especialista en descalificar a sus adversarios. Pero hay muchos otros, incluso más agresivos o inocentes o directamente más estúpidos. Lo único que tienen en común entre ellos es la palabra “derecha”. Representantes de la derecha, mandaderos de la derecha, el semanario de la derecha que viene encartado con la revista galería, el derechista defensor del status quo, el enamorado de los poderosos de derecha… La lista es larguísima.

También hay calificativos divertidos surgidos desde la otra punta del espectro ideológico, algunos muy recientes y otros no tanto. Por ejemplo, en los últimos meses un senador cabildante nos definió en privado como una especie de semanario El Bocón, que aparenta ser serio. Otros integrantes del actual gobierno de coalición dicen que ya no somos lo que éramos, aunque la realidad los haga dudar casi todos los jueves o que muchas veces deban actuar a partir de lo que informamos.

Es una buena noticia que Búsqueda sea criticado por los integrantes más belicosos de los distintos bandos políticos. Los periodistas deben preocuparse cuando no reciben quejas, cuando sienten que todos están de acuerdo con lo que hacen. Los buenos profesionales son los molestos, los que logran causar incomodidad a los que manejan el poder en todos los ámbitos, sean del gobierno, de la oposición, empresariales, sindicales, judiciales, culturales, deportivos y todos los demás.

Si hacemos bien nuestro trabajo, si logramos informar todo aquello a lo que es muy difícil acceder para un ciudadano común, si aportamos un poco de claridad y orden al ruido aturdidor de datos que circulan por las redes, siempre originaremos aliados, pero también enemigos importantes, de esos que recurren a la crítica o a la descalificación para tratar de desvalorizarnos. Por eso, para un periodista que realmente disfruta lo que hace es una buena noticia saber que en algunos ámbitos no lo quieren y lo acusan de hacer “mandados” o de ser funcional a un sector político u otro.

Lo que ellos no entienden, y nunca entenderán porque sus rígidas formaciones no lo permiten, es que los que elegimos con pasión esta profesión hacemos de la independencia y de la libertad una forma de vida. Independencia de cualquier partido o movimiento político, social, cultural o religioso, logia, secta, club de amigos, ismo o lo que sea que implique un compromiso que limite la capacidad de informar. Libertad para pensar sin ningún tipo de ataduras ni equipaje previo y para ser capaz de informar sobre quien sea y lo que sea, caiga quien caiga.

Será por eso que recibimos tantos calificativos desde distintos rincones de fanáticos y que suelen hacernos parte de elaboradas conspiraciones. Es nuestra cotidianidad, y convivimos con esos fantasmas susurrando a nuestro costado como si fueran mosquitos en una noche de verano.

Pero lo mejor para explicar esta montaña rusa de críticas y halagos que tanto nos impulsan es recurrir a un ejemplo reciente. En la última edición de Búsqueda publicamos una nota con una serie de insultos proferidos en Facebook por el entonces vicepresidente de la Administración Nacional de Puertos, Gastón Bianchi, hacia sus colegas de la coalición multicolor, el Partido Comunista, feministas y muchos otros. El gobierno resolvió relevarlo ese mismo jueves, como una semana antes lo había hecho con el titular de la Corporación para el Desarrollo, Miguel Loinaz, también luego de un informe periodístico realizado por Búsqueda.

Fue entonces que aparecieron en las redes los defensores —auténticos y oportunistas— del papel que debe cumplir el periodismo independiente. Algunos de los aplausos en esta oportunidad vinieron de dirigentes y militantes del Frente Amplio, los mismos que históricamente nos involucraron en varias conspiraciones contra ellos.

  El dos veces presidente Tabaré Vázquez lo dejó claro ya desde su primer gobierno, cuando acusó a Búsqueda de ser “un medio de la oposición”. Su fiel ministra María Julia Muñoz se refirió además en esa época a una mesa de periodistas desestabilizadores que una vez por semana se reunían para coordinar sus ataques contra el Frente Amplio.

También en el gobierno de José Mujica fuimos víctimas de esa esquizofrenia de los que solo quieren escuchar lo que les sirve. Algunos nos criticaban porque manteníamos un diálogo fluido con el presidente —una fuente de información clave para cualquier periodista—, pero después nos aplaudían cuando difundíamos el aval que otorgó el Banco República a Juan Carlos López Mena para la subasta de Pluna y que culminó con el procesamiento del ministro de Economía, Fernando Lorenzo, y del presidente de ese banco, Fernando Calloia. Otros nos cuestionaban porque al mismo tiempo que consultábamos al presidente publicábamos en exclusividad que la banda presidencial se la pagó el empresario pesquero Alberto Fernández o las disputas de los dos equipos económicos que se enfrentaban dentro del Poder Ejecutivo, ambos asuntos —entre otros de los informados por el semanario— utilizados electoralmente por la oposición de entonces, hoy en el gobierno. También hubo colegas envidiosos, sentimiento que en algunos casos expusieron hasta el ridículo, dejando en evidencia su propia mezquindad.

Es comprensible que así sea y no es nuevo. El viento sopla de distintos lados, va cambiando, al igual que los partidos políticos a cargo del poder. Y nosotros tenemos la costumbre, como periodistas, de tratar de ir en contra del viento, sometiéndonos jueves a jueves a nuestros lectores, a los únicos a los que les somos fieles.

No es una tarea fácil, y menos en estas épocas en las que algunas personas consideran que no es necesario pagar por nuestro trabajo y la crisis económica reduce el gasto en publicidad, las dos principales fuentes de ingreso de los medios. Pero no vamos a cambiar nuestra forma de informar por ello. Porque sin independencia ni libertad no hay periodismo. Y eso es lo que aquí, en equipo, procuramos honrar día a día. No sabríamos hacerlo de otra forma.  

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.