Circunvalación Durango . Foto: Nicolás Der Agopián

Nuevo mobiliario en torno a la plaza Zabala

Estaciones de la discordia

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Nº2023 - al de Junio de 2019
Silvana Tanzi

La Intendencia de Montevideo (IM) las llama “estaciones de descanso”. Los vecinos que viven alrededor de la plaza Zabala les dicen “mamotretos” y hasta “féretros”. Es el nuevo mobiliario que instaló la IM, como parte del programa Ciudad Vieja a Escala Humana, que se está implementando desde 2015.

El 6 de mayo la Circunvalación Durango despertó sin autos estacionados. Fue lo primero que llamó la atención de los vecinos. “Pensamos que iban a filmar algo”, contó a Búsqueda Beatriz Soulier, quien vive en un edificio frente a la plaza Zabala desde hace años. Muy pronto se dieron cuenta de que el vacío era por la llegada de bancos y maceteros de grandes dimensiones.

Otra vecina, Chichila Irazábal, también antigua residente frente a la plaza, se enteró por el cuidacoches del lugar que desde ese día no iban a permitir que estacionaran más los autos. “Pobre flaco, se fue a trabajar a otro lado”, dice, asombrada de haberse enterado de esa forma de la intervención de la IM. Ahora Irazábal mira por la ventana de su apartamento de vista privilegiada y se lamenta al ver desde arriba los bancos.

Irazábal y Soulier son dos de las activas representantes de un movimiento que se formó a partir de la instalación de las estaciones de descanso. Integran la Comisión de Amigos de la Plaza Zabala, que difunde sus reclamos también en un grupo de Facebook. Allí suben declaraciones, fotos y videos con manifestaciones de personas reconocidas que se oponen a la intervención, entre otras, el investigador y diseñador de videojuegos Gonzalo Frasca, la chef Lucía Soria, propietaria del restaurante Jacinto, o la periodista de AFP, María Lorente.

Las críticas mayores apuntan a la falta de lógica de instalar bancos y plantas frente a una plaza que ya los tiene, a la poca consideración del entorno patrimonial, a los problemas de movilidad que afectan a los residentes y comerciantes. Irazábal y Soulier vivieron diferentes etapas de la Ciudad Vieja, desde que estaba abandonada, solitaria y a oscuras, hasta los cambios que vinieron después de instaladas las cámaras de seguridad. Ambas admiten que la IM mejoró favorablemente la Ciudad Vieja y que la plaza Zabala tuvo una época de esplendor en 2016 cuando había guardaplaza y se cuidaba el mobiliario y la vegetación.

Ahora ya no hay guardaplaza, las plantas están secas, falta el pasto en los canteros, los bancos están gastados. De todas formas, sigue teniendo un atractivo especial por su tranquilidad y por su singular disposición en medio de los edificios antiguos. El lunes 3 a las 15.30 horas, en una de las estaciones de descanso había tres personas tomando mate, en las otras no había nadie. La plaza, sin embargo, estaba llena de gente.

Ese día de mañana había estado allí mismo el intendente Christian Di Candia, que habló con un grupo de vecinos, vio el estado de la plaza y escuchó las quejas. Las movilizaciones, que incluyeron una sentada para impedir la pintura del pavimento, tuvieron amplia repercusión en los medios de comunicación y las redes sociales. El mismo lunes por la tarde, la Comisión de Amigos le envió a Silvana Pissano, directora general de Desarrollo Urbano de la IM, una segunda carta. Allí reclaman el retiro del nuevo mobiliario y la puesta en valor de la plaza. También señalan que en las reuniones mantenidas con la IM, en 2016 y 2017, vecinos y comerciantes señalaron su desacuerdo con el proyecto, que además era más sobrio, con un banco por cuadra. Ahora se instalaron 40 bancos y 20 maceteros.

El Comité de Patrimonio de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) e Icomos Uruguay, institución vinculada a Unesco, que trabaja para la conservación y preservación del patrimonio, también hicieron sus declaraciones en las que señalan sus discrepancias. Por su parte, la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación difundió una declaración en la que asegura que nunca aprobó la intervención en torno a la plaza.

Plaza Zabala
Foto: Nicolás Der Agopián

En el origen, un fuerte

La arquitecta Laura Alemán, profesora agregada del Instituto de Historia de la Arquitectura de la FADU, es contundente en su rechazo. “Estoy en desacuerdo desde el punto de vista conceptual. El diseño es tosco, burdo e inadecuado, pero no lo pongo en primer lugar porque me opongo a la pertinencia de la intervención. Si los bancos fueran lindísimos, también estaría en desacuerdo”.

Para Alemán, la plaza Zabala tiene una singularidad que esta intervención no respeta. Recuerda que surgió después de la demolición del Fuerte de la ciudad. “En época de Lorenzo Latorre se decretó su demolición porque en esa época empezaba a haber cierta sensibilidad por el espacio público con criterios esteticistas y de higiene. Entonces tenía que haber parques y plazas. Lo insólito es que se demolió una fortificación de esa envergadura para dejar el espacio abierto”.

El Fuerte estaba orientado con un criterio estratégico y defensivo, de allí el “giro” de la plaza con respecto al resto de la trama urbana. Montevideo se planificó con un criterio establecido en las Leyes de Indias, que tuvo en cuenta la higiene urbana, las condiciones de sol, aire y viento.

Inaugurada el 31 de diciembre de 1890, la plaza Zabala fue diseñada por Eduardo André, un paisajista francés que había trabajado en los jardines de París. La Junta Económico Administrativa de Montevideo lo contrató para que hiciera un plan en el que ubicara los grandes espacios verdes de la ciudad.

Por otro lado, Alemán destaca la condición de “recinto cerrado” de la plaza, rodeada de una verja, al estilo francés. Inaugurada el 31 de diciembre de 1890, la plaza Zabala fue diseñada por Eduardo André, un paisajista francés que había trabajado en los jardines de París. La Junta Económico Administrativa de Montevideo lo contrató para que hiciera un plan en el que ubicara los grandes espacios verdes de la ciudad. Entre otros lugares, diseñó la plaza Zabala, que tenía otra verja y portones que se cerraban de noche. Posteriormente, en 1931, se instaló el monumento a Bruno Mauricio de Zabala.

“La plaza es de una gran delicadeza y este mobiliario no la destaca, no la recorta bien. Es un recinto muy definido por el marco edilicio y por la calle y la verja. Cuando se interviene en un lugar como este, hay que pensar qué le agrega o qué le saca al espacio. La intendencia no puede ser indiferente al lugar. No puede ser lo mismo estar en la plaza Zabala que en otro lugar de la Ciudad Vieja. Es una intervención desafortunada en su iniciativa y en su materialidad”, dice Alemán. Agrega además que el argumento de la IM de poner bancos para desalojar a los autos no es de recibo. “El auto es un problema grave en Montevideo y estoy de acuerdo con que hay que desestimular su uso, pero plantear ‘o los autos o los bancos’ es un argumento poco serio”.

Alemán fue una de las arquitectas que se pronunció contra la instalación de un puerto en el dique Mauá, que movilizó a vecinos de diferentes barrios, a técnicos y académicos. “Lo del predio Mauá fue sorprendente e inédito. Se quebró una decisión que estaba tomada por el Poder Ejecutivo por la vía de la movilización social. Es un impulso para lo que está pasando ahora en la plaza. Está bien que la gente alce la voz, que se asesore, que estudie, que aprenda dónde vive y cuál es su historia”.

La declaración del Comité de Patrimonio de la FADU contra la intervención en la Circunvalación Durango señala la “ausencia de opinión” de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, una postura que Alemán reafirma. “La Comisión de Patrimonio tiene un grave problema de integración. No es lo suficientemente plural ni tiene capacidad de autonomía. Es una comisión asesora, por lo tanto tiene que asesorar, no legitimar decisiones que ya están tomadas por el Poder Ejecutivo”.

La arquitecta integró durante un año la comisión como representante de la Universidad de la República (Udelar) junto con Ana María Rodríguez Ayçaguer. Ambas se retiraron en marzo de 2016 y desde entonces la Udelar no tiene representación. “Fue por una situación particular, cuando el presidente de la Comisión (Nelson Inda) aprobó la instalación de la estatua de la Virgen en el Buceo, que por suerte no prosperó, sin consultar al resto de la comisión. Ese fue el disparador, pero ya nos sentíamos con poco margen de incidencia”.

Plaza Zabala
Foto: Nicolás Der Agopián

Contradicciones

Las estaciones de descanso fueron diseñadas por un equipo técnico de la IM que viene trabajando en toda la Ciudad Vieja. El costo total de la intervención es de $ 14.912.082. El desglose de esta cifra, que incluye instalación de bancos, bolardos (postes que impiden el paso de los vehículos), pintura del pavimento, jardineras, plantas, árboles y mantenimiento por un año, se puede consultar en la página de la IM.

Álvaro Paciello, director de Espacios Públicos, dijo a Búsqueda que están escuchando los reclamos, pero que no se quedan solo con las manifestaciones del último mes. “Venimos recogiendo opiniones, sugerencias e intercambios desde 2015, que fue cuando empezamos a poner en consideración esta intervención. Si nos quedáramos con las opiniones de ahora, que son la parte visible de algunas expresiones, estaríamos ignorando todo el proceso”.

Paciello afirma que en 2017 se presentó la propuesta integral y que muchos de los grupos que ahora se manifiestan estaban enterados. “Nuestro expediente tiene más de 100.000 folios con planos y detalles ejecutivos. Recibimos varias sugerencias y la última actuación fue de la Comisión Especial Permanente de la Ciudad Vieja (CEPCV) en la que participaron la Sociedad de Arquitectos, la FADU y la Comisión del Patrimonio”.

Las estaciones de descanso fueron diseñadas por un equipo técnico de la IM que viene trabajando en toda la Ciudad Vieja. El costo total de la intervención es de $ 14.912.082. El desglose de esta cifra se puede consultar en la página de la comuna.

Según la documentación que proporcionó el director a Búsqueda, la CEPCV manifestó en agosto de 2017 su “acuerdo con las intervenciones planteadas” y sugirió “investigar la posibilidad de incorporar equipamiento que incluya mesas y asientos en los espacios peatonales de la Circunvalación Durango y Washington”, por el uso como descanso de la plaza Zabala al mediodía.

En la documentación enviada por Paciello también figuran reuniones con vecinos que manifestaron reparos por la semipeatonalización de la Circunvalación Durango y se deja constancia de que la Comisión del Patrimonio nunca se expidió sobre el tema. “Cuando la Comisión del Patrimonio dice ahora que no aprobó el proyecto es porque nunca envió una devolución. Lo que empezamos a intervenir ahora es fruto de las recomendaciones que estaban por escrito en su momento de diferentes ámbitos, también del Consejo de Vecinos del Municipio B”, afirma.

En uno de los videos colgados en la página de Facebook se ve un camión que descarga leña frente a un edificio. Como la calle quedó reducida a la mitad, el camión no permitía que pasaran otros autos y se congestionó el tránsito. Los vecinos señalan la falta de espacio para estacionar no solo autos sino una ambulancia, un carro de bomberos o un camión de proveedores.

“Lo del video es una infracción. Un camión de esas dimensiones puede entorpecer el tránsito en cualquier calle de la Ciudad Vieja”, dice Paciello. “Lo que hemos hecho es reservar lugares de carga y descarga. Ese camión estaba a 20 metros y no los utilizó. Hay dos lugares asignados para estacionamiento de discapacitados, uno para autos o camionetas turísticas, esto lo solicitó una vecina y fue resuelto. Ahora el ancho para el giro para vehículos de gran porte es mayor que el que teníamos antes con autos estacionados de un lado y del otro”.

El director dice que esta intervención es una primera etapa y que se continuará trabajando para mejorar la jardinería y el mobiliario dentro de la plaza. “Nuestra intención es pacificar el tránsito y hacer una experiencia más disfrutable de la zona. Se ganan 800 metros cuadrados para el peatón, se los dota de 40 bancos y de espacio verde”.

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