Carolina Cosse. Foto: Nicolás Der Agopián

Hubo “cuatro campañas de candidatos” para las elecciones internas, pero “no sé dónde estuvo la campaña del Frente Amplio”, dice Carolina Cosse, a quien le preocupa la “desazón y bronca” que reina entre los militantes de cara a octubre

Los parricidios son una “técnica medieval” y el Frente Amplio debería procesar su renovación de liderazgos con otros “manuales”

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Nº2028 - al de Julio de 2019
entrevista de Raúl Santopietro y Martín Mocoroa

Hay lugares que parecen diseñados exclusivamente para alojar gente, mucha gente. La actividad les da sentido, los hace cobrar vida. Sin esa agitación se vuelven sitios absurdos, o al menos desoladores. La Huella de Seregni es uno de esos lugares. Al fondo de esa amplia sala de planta libre y con cemento a la vista está sentada Carolina Cosse. Está enfundada en una campera bordeaux y cerca de ella hay una estufa hongo —de esas que ponen en los boliches en invierno— que le arrima un poco de calor en medio de un frío de hospital.

Sus respuestas oscilan entre el dolor, el enojo y la preocupación. El dolor por lo que vivió durante el proceso que llevó a cabo Daniel Martínez para elegir a Graciela Villar como su compañera de fórmula. El enojo por sentir que los cuatro precandidatos oficialistas hicieron sus respectivas campañas pero no sabe “dónde estuvo la campaña del Frente Amplio”. La preocupación porque siente que el frenteamplista quedó con “desazón y bronca” y deberán superar esas sensaciones para tener éxito en octubre. Y también por un cambio de tono respecto a la forma unitaria en la que hasta el 30 junio habían procesado la transición hacia nuevos liderazgos.

Cosse ya no tiene en el rostro esa sonrisa cálida y de ojos achinados que mostró a lo largo de toda la campaña. Pero sí permanece rodeándole el cuello ese pañuelo con los colores frenteamplistas, con el que asegura que va a “dar todo” para que el partido gane en octubre. Incluso más que lo que dio para las elecciones internas.

—¿Qué balance hace después de las internas?

—El balance que hago es que veo una derecha unida, lo cual es un problema para el Uruguay, y veo un Frente Amplio que votó menos. Por lo tanto, hay que poner todo el foco en entender por qué y en generar una campaña seria, muy intensa. No hay que perder ni un minuto y hay que empezar ya con una campaña profunda basada en propuestas, con mucho contacto con la gente, porque va a haber que trabajar mucho para ganar en octubre.

—¿Por qué cree que el Frente Amplio votó menos?

—El Frente Amplio como partido tiene que adaptarse a una nueva época en pleno siglo XXI. Mientras yo recorría comités me decían que el gobierno comunica mal. Y sí, es posible que nuestros gobiernos no hayan hecho de la comunicación una herramienta muy activa. Se han dedicado a hacer y descuidaron cómo comunicarlo. Está bien. Pero el Frente Amplio es un partido de izquierda y tiene que construir política y cultura alrededor de ello. Esto es un llamado de atención, para entender algo que yo entendí durante la campaña, que es que la gente quiere participar si se le da la oportunidad, si entiende de las cosas que estamos hablando. Porque, por ejemplo, yo estuve en un pueblo muy pequeño en Tambores y había una mujer joven, cuatro hijos, que en su forma de ser era emprendedora. Ella me decía: “Yo ya hice los cursos de repostería y peluquería pero no tengo a quién vender los postres y a quién peinar”. Entonces tiene que haber una fuerza política consciente de estas realidades para poder implementar políticas que atiendan estas situaciones.

"El Frente Amplio como partido tiene que adaptarse a una nueva época en pleno siglo XXI. Mientras yo recorría comités me decían que el gobierno comunica mal. Y sí, es posible que nuestros gobiernos no hayan hecho de la comunicación una herramienta muy activa".

—¿Por qué el Frente Amplio tiene esa desconexión?

—Lo que veo es que hubo cuatro campañas de precandidatos y no sé dónde estuvo la campaña del Frente Amplio. No lo digo como una queja. Es un indicio. Y de lo que me doy cuenta es que lo que nosotros le podemos aportar al Frente Amplio ahora, los que fuimos precandidatos y yo personalmente, es que hay ganas de participar y que si le damos a la gente nuevas herramientas de participación ahí la cosa cambia. Tenemos que adaptarnos a una nueva época de gente que nos está esperando. En el interior nos están esperando.

Los blancos resolvieron la fórmula el mismo domingo. ¿Cree que salió fortalecido el Partido Nacional?

—Y sí. Igual el tema son los contenidos. No todo es la simbología. El proyecto de país que proponen es un desastre y por eso quiero defender el proyecto de país que tiene el Frente Amplio.

En la anterior entrevista que le realizó Búsqueda decía que las encuestas no reflejaban lo que usted veía en la calle y que aún no había utilizado el 80% de los recursos como para ganar la interna. Con los números del domingo, las encuestas no estaban tan erradas. ¿Qué balance hace de los resultados que obtuvo?

—El balance que hago de la elección es que los grupos que me apoyaron, crecieron. Habiendo tenido una campaña tan austera, prácticamente a tracción a sangre, fue una buena campaña. Fue una campaña en la que nosotros no salimos a confrontar entre los precandidatos y en ese sentido para el Frente Amplio fue una buena campaña. Yo veía en la gente común, de los comités, en las caravanas, cómo aplaudía la unidad. Lo viví.

Sin embargo, hace unos minutos hablaba de que vio la campaña de los cuatro precandidatos y no la del Frente Amplio. ¿Cómo se concilian esas dos cosas hacia octubre?

—Y bueno… Ahora hay que encarar y yo voy a ayudar.

—¿Le parece que aportó a esa idea de unidad el proceso que se dio para elegir la compañera de fórmula de Martínez?

—No, no aportó. El problema es qué es lo importante. Y lo importante es que en el Frente Amplio lo que nos une es más fuerte que el evento. Lo que nos une no es lo que pasó la semana pasada, que fue un evento complicado, que me dolió, me preocupó, mucho más allá de mí. Me preocupó por el Frente Amplio, porque veo a los frenteamplistas que me votaron y también los que no me votaron con desazón, con bronca. A eso hay que reaccionar porque sigo pensando que lo importante es lo que nos une. Vamos a levantar la cabeza y vamos a dejar de hablar de las cosas que nos importan a los políticos y vamos a hablar de lo que le importa a la gente.

—¿Qué elementos cree que no aportaron a la unidad y qué fue lo que le dolió?

—Las conversaciones entre políticos y sectores son usuales y es notorio que la política es eso, conversar, acordar, negociar. Pero un desfile de nombres, un ejército de periodistas de un lado a otro… No creo que sea esa la forma de construir unidad.

—¿Le llamó la atención ver tantos periodistas cuando se reunió con Martínez? ¿Esperaba una reunión más reservada?

—Sí, no tenía bizcochos para convidarles (se ríe). La verdad es que no esperaba eso.

—¿Qué pasó en el mano a mano? ¿Le dijo que no la quería como su candidata a vice?

—No, no me lo dijo. No, no. Hablamos de generalidades. Él me contó una gran parte de su experiencia de vida. Compartimos la preocupación porque pensábamos que el Frente iba a votar más, la necesidad de ganar en octubre. Yo le manifesté que había trabajado con dos presidentes y que ellos sabían de mi lealtad, le dije que yo era leal al proyecto y que la definición era de él. Él me puso ejemplos de lo que quería lograr con la fórmula y yo le reiteré que la definición era de él.

—¿Esperaba que fuera más frontal? Hacia afuera se dijo que había sido una charla “a corazón abierto”.

—Yo entendí que lo era. Porque realmente estuvo mucho tiempo compartiéndome cosas de su vida. Y finalmente me dijo: “Serás la primera que se entere de la definición que tome”.

—¿Fue así?

—No.

—¿Y cómo se enteró?

—Por un tuit de un periodista.

—¿Le sorprendió escuchar que se manejaba el nombre de Natalia Oreiro?

—Eh, sí. Me sorprendió.

Lo escuchó en esa reunión con Daniel Martínez.

—Yo quiero ser muy respetuosa con las personas. Así como digo que no me parece bien que haya una danza de nombres, no voy a participar yo en esa danza de nombres.

—¿Conocía a Villar?

—No. Creo que no. Según averigüé, ella fue edila durante tres períodos. Yo trabajé durante la administración de (Ricardo) Ehrlich, pero no recuerdo que hayamos trabajado en ningún proyecto juntas. Tuve que averiguar quién era. No sabía quién era.

Aunque Martínez no la quisiera como compañera de fórmula, hubiera sido esperable que acordara un nombre con usted, que era la segunda más votada. Pasó con Talvi y Sanguinetti, por ejemplo.

—Sí, pero eso ya pasó. Cuando en la vida hay encrucijadas o situaciones complejas siempre hay que conectarse con los orígenes. ¿Por qué soy frenteamplista? ¿Qué país quiero? ¿Qué país logramos? Ese es el camino. El Frente Amplio no nació el 30 de junio. Se viene construyendo desde hace mucho, hizo mucha cosa, hubo muchos sacrificios de gente. Ese es el Frente Amplio. Bueno, ese Frente Amplio es el que tiene que ganar en octubre.

No nació ahora el Frente Amplio pero sí está ante un quiebre de viejos liderazgos. Lo destacó en su discurso después de ganar Daniel Martínez. Resaltó cómo habían logrado hacer una transición hacia nuevos liderazgos. Lo que pasó en los días siguientes parece ser una señal de que no va tan sobre ruedas esa renovación. ¿Cómo lo ve usted?

—Tenemos la fortuna de tener entre los líderes del Frente Amplio a dos personas que fueron presidentes de la República. Uno lo es actualmente y el otro lo fue. Es bastante importante, me parece. Y yo creo que los procesos de renovación se hacen con todos, ¿no? Yo sé que en algunos manuales de política se habla del parricidio. Pero yo soy más partidaria de los nacimientos.

—¿Qué quiere decir?

—Yo prefiero los procesos donde están todos participando en esa renovación.

—¿Cree que Martínez va por el camino de los parricidios?

—Esa es una pregunta para Martínez.

"Las conversaciones entre políticos y sectores son usuales y es notorio que la política es eso, conversar, acordar, negociar. Pero un desfile de nombres, un ejército de periodistas de un lado a otro… No creo que sea esa la forma de construir unidad".

En los hechos les dijo que no a las sugerencias de los tres líderes.

—Es una pregunta para él. Yo no creo que la izquierda deba ir por ahí, en general y profundamente. Es como una técnica medieval, ¿no? Si me preguntan a mí cómo se debería renovar, bueno, renovar como veníamos renovando. Con la participación de todos y con una muy fuerte participación de la gente.

Teniendo en cuenta que los votos que tuvo usted, apoyada por el MPP principalmente, y los que obtuvo el Partido Comunista rondaron el 50% de la interna, ¿considera que está bien representada la fórmula?

—Esa pregunta no necesita respuesta porque es aritmética pura. Lo que sí te puedo decir es que más allá de eso, son importantes las propuestas que hemos hecho desde nuestra campaña y los aspectos que ha marcado Óscar en sus discursos, que son muy interesantes. Esos dos aspectos creo que son un aporte importante.

Ahora hay que ver si se toman o no esos aportes como bandera.

—Por eso es que la gente de La Amplia y de otros sectores me planteó que esas propuestas no queden en el olvido. Defenderlas, llevarlas adelante y competir por una posición en el Senado. 

—¿Le ofrecieron participar en el equipo de campaña de Martínez?

—No.

—¿Qué se imagina que va a pasar el último fin de semana de octubre? Las encuestas les marcan un escenario complicado.

—Y bueno. Vamos a esperar. Vamos a trabajar y a salir a militar rápidamente. Y veremos. Lo que me preocupa ahora es la sensación de desazón y de bronca. Creo que tenemos que superarla porque el desafío que tenemos por delante es muy importante para el destino del Uruguay. Hoy siento eso. La semana que viene capaz que cambia. Y ojalá. Ojalá, ojalá, ojalá. Por un tiempo voy a razonar de a semanas. Sí.

—¿Cree que para la oposición va a ser difícil coordinar una coalición? Ya surgieron matices, por ejemplo, entre Talvi y Manini Ríos.

—Lo que pasa es que a la derecha la unen los intereses propios en el fondo. A nosotros lo que nos une son los intereses de los menos privilegiados. Nos excede. Entonces, la derecha que se arregle como pueda.

Está bastante más preocupada por la situación del Frente Amplio.

—Sí. Totalmente. Y por el destino del Uruguay. La verdad que me parece un problema. Fundamentalmente por el destino del Uruguay. Hay que ver la realidad en todos los rincones y nos queda mucho por hacer. El Frente Amplio se ocupó de cientos de miles de familias de las que nadie nunca se ocupó. Cuando el primer gobierno del Frente Amplio, se pensaba que eran 40.000 hogares los que había que atender con el Plan de Emergencia y finalmente fueron 100.000. De esa gente nunca nadie se ocupó.

—¿Hay tiempo para revertir el escenario que parece adverso de cara a octubre?

—No puedo adivinarlo. Lo que sé es que voy a dar todo de mí para que el Frente Amplio gane en octubre, como lo di en la campaña interna y más.

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