María Julia Muñoz. Foto: Nicolás Der Agopián

Para María Julia Muñoz, la educación fue uno de los puntos “más trabajados” por el gobierno, con metas “difíciles” de lograr porque “la vara es alta”, los cambios son “lentos” y los uruguayos “bastante conservadores”

Que pierda el Frente Amplio “sería un retroceso para el país”, pero la izquierda no puede estar “toda la vida en el poder”

8min
Nº2019 - al de Mayo de 2019
entrevista de Juan Pablo Mosteiro y Juan Pittaluga

A lo largo de su extensa trayectoria, María Julia Muñoz ha demostrado tener un gran olfato en la política y también ha sabido disfrutar de su ejercicio desde los lugares que le tocó ocupar en los gobiernos capitalinos y nacionales del Frente Amplio. Recién llegada de China, a donde viajó para cerrar acuerdos bilaterales en ciencia y tecnología, está sorprendida de que el futbolista Luis Suárez sea un ídolo allí, y cuenta que a los chinos les “encantaron” sus mordidas porque “son pacíficos pero entienden que la gente no se puede dejar maltratar”.

Con una eterna sonrisa socarrona, desinhibida, y cargada de ironía —lo que le ha valido desde caricaturas a insultos—, la ministra de Educación y Cultura se sabe más allá de todo cálculo político y se divierte, a meses de abandonar el que seguramente sea su último cargo público. Pero eso no le impide trancar aún fuerte en defensa de su amigo Tabaré Vázquez, con la misma energía con la que lo hizo en varios momentos durante una carrera política que en buena parte recorrieron juntos.

Habituada a ser una de las jerarcas del gobierno que más opina y se expone públicamente, responde con ataques a las críticas de toda oposición —partidaria, sindicalista, ciudadana— con su estilo directo de decir lo que, según algunos, el presidente muchas veces piensa pero no quiere o no puede declarar.

Como a la famosa actriz y cantante argentina de tangos y milongas Tita Merello, a Muñoz la tiene “sin cuidado” lo que digan de ella. La ministra disfruta de la transgresión y le divierte mostrarse bailando, tocando el tamboril o alentando en la tribuna a Peñarol. Antes de retirarse de la política quiere cumplir el sueño de desfilar en una escuela de samba carioca.

“El año que viene voy a ir a Río de Janeiro a como dé lugar, porque a mi edad no puedo esperar veinte años para ir en silla de ruedas”, dijo. “Estuve en tratativas con el cónsul uruguayo y la verdad que no me sirvió para nada y no voy a esperar ninguna invitación. Voy a ir a una agencia de viajes y voy a decir: ‘Quiero desfilar en Mangueira, ¿cuánto sale?’”.

A continuación un resumen de su entrevista con Búsqueda.

A diez meses de terminar el actual gobierno. ¿Cree que la educación ha sido un punto fuerte de esta administración?

—La educación ha sido un punto muy trabajado; no sé si decir de los fuertes, pero sí ha sido muy trabajado. Tiene muchos más logros de los que se perciben por aquello de que “no se ha llegado a…” o “no se ha cumplido con…”. Y en realidad llegar en materia educativa es muy difícil... no se llega nunca. Porque siempre habrá nuevos métodos, nuevas maneras de enseñar; la dinámica educativa cambia constantemente.

Varias metas educativas planteadas por el presidente Vázquez en marzo de 2015 —que el 100% de los menores de 17 años estén dentro del sistema y que el 75% finalice educación media para 2020— resultan ya “inalcanzables”, reconoció a Búsqueda el presidente de ANEP, Wilson Netto. ¿Qué dice usted?

—La meta de la incorporación de los niños de tres años se ha cumplido con creces. ¿Cuál es el problema? Que después que se incorporan, los padres no lo sienten como una educación... no mandan a los niños, por distintos motivos. Hay muchas faltas entre los niños que se incorporan a los tres años —sobre todo en los últimos años de inicial y primero de escuela—, ahí faltan mucho. Lo que sí se ha logrado es que los escolares que terminan sexto año automáticamente queden inscriptos tanto en la UTU como en los liceos. Pero que todos terminen secundaria completa no se ha logrado.

Según su relato, hay padres que actúan como “sindicalistas” de sus propios hijos...

—Sí, no había oído la expresión, pero es exactamente así. Hay padres que dicen: “El nene no quiere ir”, “pobrecito, se durmió; había estado hasta tarde despierto” y “no quiere estudiar más”. Exacto.

—El embudo del egreso del Ciclo Básico a Bachillerato sigue siendo la meta más lejana; además, seis de 10 uruguayos no terminan el liceo…

—En la educación secundaria no se ha logrado incorporar la importancia que tiene. Se han seguido cohortes de estudiantes a partir del año 2015, tratando de que no abandonen, que no se desafilien o como quieran llamarle, porque si decís “abandono” queda mal y entonces hemos quedado en “desafiliación”. Para evitar eso hay profesores, el Mides va a la casa de esos niños, va la policía comunitaria... Pero de todas maneras no se ha logrado que todos los que empiezan terminen.

María Julia Muñoz
María Julia Muñoz. Foto: Nicolás Der Agopián

—¿El gobierno le erró con las expectativas generadas en el área educativa?

—Siempre hay que poner la vara muy alta para llegar a acercarse lo más posible a la meta. Si se pone una vara muy baja como para llegar a la mitad, no se estimula a nadie: ni a los docentes ni a los chicos ni a los papás, y hay que trabajar sobre los tres grupos. Si me preguntan, creo que los cambios son más lentos que los que la sociedad requiere. Pero este es un país de cambios muy graduales. A pesar de que todos queremos cambiar, aun cuando es algo con nosotros mismos, somos bastante conservadores.

—¿Cuándo se destinará el 6% del PBI a la educación?

—En el 2021, en el próximo presupuesto se llega al 6%. En realidad no creo que se deba manejar la calidad de la educación por un porcentaje del PBI, porque si baja el PBI, ¿qué pasa con la educación? Deben mejorar los salarios de los docentes, que todavía hay que mejorar.

"Que no gane el Frente Amplio sería un retroceso para el país. Esto no lo digo por decir: creo de verdad que sería un retroceso para el país"

—¿Y en qué quedó el cambio de ADN?

—El cambio de ADN son los niños que van a la NASA, los niños que salen premiados por sus investigaciones, los niños de la escuela Casavalle que llevaron un producto para mejorar la calidad del ambiente a China... esos niños son producto del cambio de ADN en la educación, del enfoque diferente que se le da a la educación, del trabajar en equipos y en talleres, el estímulo a la invención y a la creación científica. Hay un camino trazado que podrá decirse que fue lento, pero no que se hicieron mal las cosas.

—¿Qué nota le pondría entonces a la gestión educativa en este período?

—Satisfactorio… sí, satisfactorio. Y le puedo agregar: “Puede y debe mejorar”.

—¿Le preocupa que en una eventual rotación de gobierno o incluso en otro del Frente Amplio se termine este “cambio gradual” en educación?

—No, sobre las cosas que se han hecho se podrán hacer más y más rápido, mejor. Ojalá que el futuro gobierno del Frente Amplio, que encontrará mejores locales, mejor infraestructura física, pueda dar un salto en calidad mucho mayor. Eso sería muy deseable para el país. Yo creo que para atrás no va a ir nadie, porque ya solo se puede ir para adelante. Hay cosas muy importantes que se han logrado que van desde la incorporación de la educación física y del inglés a partir del cuarto año de escuela, algo impensable años atrás. Son cosas que no las va a sacar nadie.

Pero el resultado de las pruebas...

—No tienen nada que ver con el resultado de las pruebas PISA ni las Terce, porque no se miden, pero son un avance importantísimo para la sociedad uruguaya. Antes había que pagar un segundo idioma. Hoy hay centros de lenguas para los estudiantes de enseñanza media donde tienen francés, italiano, el idioma que quieran elegir y hacer más de uno. Eso me parece que es un avance muy importante y nadie lo va a echar atrás. Es una cosa bien buena y no está en las primeras páginas de la prensa.

—¿Por qué votará a Carolina Cosse?

—Voy a votar a Carolina porque Uruguay está en condiciones de tener una mujer presidenta. Ella es una persona que ha sido exitosa en sus trabajos, desde su desempeño en Antel. El Plan Ceibal lo debemos a la conectividad que tiene el Uruguay, que es muy importante y es del período de Carolina. Me parece que su desempeño en el Ministerio de Industria y Energía ha sido serio y responsable. Ha trabajado bien y creo que tiene condiciones para ser presidenta de la República.

—¿Y si pierde el Frente Amplio?

—Que no gane el Frente Amplio sería un retroceso para el país. Esto no lo digo por decir: creo de verdad que sería un retroceso para el país. Tampoco digo “toda la vida el Frente Amplio en el poder”...

—¿Cree necesaria la alternancia?

—¡Claro! No digo “toda la vida sin cambio en el poder”. Pero veo muy necesario un cuarto período de gobierno para consolidar avances que el Frente Amplio ha logrado y que no se habían conseguido en otros períodos de gobierno.

—¿Cómo afectará un gobierno sin mayorías parlamentarias?

"Yo también tengo amigos y conocidos que viven en barrios privados y voy a barrios privados y como asados en barrios privados..."

—No sé por qué lo dicen, pero en realidad no afectaría para nada. Estos cinco años han demostrado que las negociaciones internas muchas veces son más complejas que las externas. Y en cuanto a las coaliciones de partidos, en los cuales tenemos como principal vocero al doctor (Julio) Sanguinetti, es en realidad un reparto de cargos. Hay que decirlo sinceramente. Y cuando se hacen acuerdos parlamentarios a veces también es un reparto de cargos. No siempre todo está mal, porque que en una empresa pública haya un veedor y un decisor de otro partido que pueda tener otra idea siempre es un aporte interesante.

—¿Realmente cree que la oposición en el gobierno recortará las políticas sociales y bajará las jubilaciones y salarios de los empleados públicos?

—Hay muchas maneras de bajar el gasto del Estado. Pero una de las maneras que ha sido tradicional por parte del Partido Nacional, fundamentalmente, es bajar salarios en el sector público. Yo recuerdo cuando el doctor Lacalle (Herrera) decía: “Bueno, ellos hacen de cuenta que trabajan y yo hago de cuenta que les pago”. No lo inventé yo, lo dijeron. Y dijeron que las jubilaciones son altas y que están atadas de mala manera al salario mínimo también.

—Ahora, durante el gobierno de Lacalle los jubilados tuvieron una mejora significativa…

—Sí, tuvieron una mejora, no significativa, porque nosotros encontramos en el 2005 jubilaciones bajísimas.

María Julia Muñoz
María Julia Muñoz. Foto: Nicolás Der Agopián

—¿Se arrepiente de sus ataques a Luis Lacalle Pou?

—Yo creo que cuando se habla mal de la gente es cuando se dicen cosas que no son verdad. Yo dije tres cosas y le pido disculpas si alguna no era verdad, porque parece que tomó algún ómnibus... Lo único que le debo recordar es que no es daltónico, porque el daltónico confunde el verde con el rojo, que los ve gris, y por eso tiene problemas en los semáforos, pero está claro que no confunde el rojo con el negro. Pero que llegó con los votos de la mamá (la exsenadora Julia Pou) es verdad. Que él nunca trabajó más que de parlamentario también es verdad. O sea que yo no denosté a Lacalle Pou.

lo criticó por vivir en un barrio privado...

—Sí, dije que vivía en una burbuja.

Cosse comentó algo parecido y luego dijo que quizás no había sido algo acertado...

—Yo también tengo amigos y conocidos que viven en barrios privados y voy a barrios privados y como asados en barrios privados... Pero de verdad creo que ese no es un lugar en el que se tenga contacto con la realidad de todas las personas. Creo que te aleja.

Recuadros de la entrevista

▪ Sartori y Pinchinatti

▪ Maduro, un “impresentable”

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