Teatro para locos

3min
Nº2016 - al de Abril de 2019
por Rodolfo M. Fattoruso

Para que se produzca el encuentro entre una obra de arte y lo que somos cuando estamos en vigilia invariablemente invocamos el concurso de lo que Samuel Coleridge llamó la suspensión momentánea de la incredulidad, esa tan ansiada fe poética que es la llave con la que un texto literario se abre y se multiplica en la imaginación del lector. Si esa actitud se circunscribiera solamente a la literatura o al teatro, el curso de los acontecimientos humanos no sería tan penoso.

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