Alita: La última guerrera, de Robert Rodriguez

A toda máquina

5min
Nº2007 - al de Febrero de 2019
Juan Andrés Ferreira

James Cameron conoció el manga GUNNM, de Yukito Kishiro, a través de su colega y amigo Guillermo del Toro en 1994. GUNNM, originalmente publicada como Hyper Future Vision GUNNM y posteriormente conocida en Occidente como Battle Angel Alita, se ambienta en el siglo XXVI y, a grandes rasgos, narra la historia de una cyborg abandonada y sin memoria que es encontrada y vuelta a la vida por un médico especialista en organismos cibernéticos.

Cameron comenzó a trabajar en una adaptación cinematográfica de esta historia en 1998, tras el estreno y la consagración de Titanic. Otros compromisos asumidos por el director, entre ellos la realización de documentales y la producción de series de televisión y largometrajes de otros cineastas, fueron relegando el proyecto, que quedó en suspenso una vez que el canadiense comenzó con el desarrollo de Avatar, estrenada en 2009. Una vez que decidió centrar su trabajo en las siguientes cuatro entregas de Avatar, Cameron le cedió el puesto de director a Robert Rodriguez.

El realizador de San Antonio (Texas) suele moverse dentro del género de acción y aventuras. Tiene un gusto particular por la estética y los temas de cine clase B, por el vértigo, la cinefilia y el humor, el disparate, el delirio y la velocidad, por la violencia estilizada y exagerada como en una caricatura o un dibujo animado. Parte de su carrera está bastante ligada a la de Quentin Tarantino. Rodriguez lo dirigió en Del crepúsculo al amanecer, con guion del director de Tiempos violentos, y juntos realizaron dos filmes episódicos, Cuatro habitaciones y Grindhouse. A su vez, Tarantino participa como “director invitado” en La ciudad del pecado, que el texano filmó con Frank Miller. En paralelo cultiva una veta dedicada al cine infantil-juvenil que explora a través de películas como Las aventuras del niño tiburón y la niña de fuego y la saga Mini espías. Y hace cortometrajes y video clips y anuncios comerciales. Y produce y dirige para la televisión. Y se mete en proyectos un tanto delirantes o excéntricos como Machete Kills in Space, una tercera película sobre Machete. Una de sus últimas aventuras es 100 Years, escrita y protagonizada por John Malkovich, que se estrenará el 18 de noviembre de 2115. La cinta está guardada en una bóveda de seguridad programada para abrirse en esa fecha. Aunque hay un tráiler, nadie, excepto unas pocas personas, saben de qué trata.

Rodriguez se dio a conocer en 1992 con El mariachi. Cuenta la leyenda que lo filmó con un presupuesto de siete mil dólares y que buena parte de esos dólares los obtuvo sometiéndose a experimentos médicos y farmacológicos. El mariachi, una película protagonizada principalmente por actores latinos, hablada en español y con una generosa dosis de violencia, fue toda una revelación que, solo en Estados Unidos, recaudó dos millones de dólares. Al manejar un presupuesto tan magro, Rodriguez se las ingenió para rodar con un equipo reducido y en un espacio de tiempo muy pequeño. De este modo, dicen, aprendió a filmar rápido y barato y a veces bonito. Y, prácticamente, haciendo casi todo él mismo. En la mayoría de sus filmes figura como guionista, músico, productor, operador de cámara, encargado del diseño de producción y de los efectos especiales, además de montajista y director.

Con Alita: La última guerrera, que se estrena el 14 de febrero en Latinoamérica, el caso es diferente. Aunque también participó en el pulido del guion, firmado por Cameron y Laeta Kalogridis, productora ejecutiva de Avatar y guionista de La isla siniestra, de Martin Scorsese, la labor de Rodriguez se reduce a la dirección. Y el Rodriguez que está aquí, detrás de cámaras, es el de Mini espías, no el de Planet Terror o Machete. Están el vértigo, el espíritu lúdico, el virtuosismo, el gusto por la mezcla y el exceso, las escenas de gran potencia visual y, como también sucede en el cine de Cameron, un personaje femenino fuerte. Weta Digital mediante, Rosa Salazar interpreta a Alita, la cyborg con amnesia rescatada de entre la chatarra por el doctor Dyson Ido (Christoph Waltz, jugando de taco), que la reconstruye y la adopta como su hija. Todo esto y más ocurre en el futuro del futuro, a toda máquina, en el año 2563. Han pasado tres siglos de algo llamado “La Caída”, un enfrentamiento bélico del que cada tanto se suministra algo de información y que incluye la participación de las RUM, las Repúblicas Unidas de Martes. En este contexto hay mundos por encima de otros. Como en Metrópolis, Distrito 9 y Elysium. Aquí hay una enorme y próspera ciudad flotante, Zalem, donde vive una élite privilegiada, y abajo, en la tierra, está Iron City, la ciudad-fábrica, que vive por y para Zalem, y debajo de la tierra está Underground, un territorio oscuro y devastado. La acción se desarrolla casi en su totalidad en la ciudad-fábrica, donde es usual encontrar cyborgs y robots y humanos rehechos.

Con ecos de Rollerball, Meteoro y El quinto elemento, con algo de Pinocho e IA, además de Metrópolis y Elysium, Alita: La última guerrera está pensada como una saga, con una primera entrega dedicada a Iron City. Hay buenos y malos (y un malo en la sombra) y un romance instantáneo. Hay un juego recontra violento que se llama Monsterball. Y como hay muchos cyborgs también abundan los desmembramientos, pero sin sangre. Y está Jennifer Connelly, que tiene un pequeño papel.

Como sucedía con Avatar y El señor de los anillos, en el filme se combinan de una manera asombrosa y realista las imágenes generadas por computadora con las secuencias captadas en vivo. Weta, la empresa de Peter Jackson, proporciona la tecnología de captura de movimiento para dotar de vida no solo al cyborg con ojos de animé, también a una legión de seres extraordinarios que habitan esta aventura. Aunque la ambientación y las escenas de acción pueden resultar impactantes (y también olvidables), Alita: La última guerrera no ofrece nada novedoso más allá del catálogo de avances en materia de animación digital y efectos especiales. La narración es torpe y, con excepción de Salazar, las actuaciones, en general, son malas, cuando no de cartón.

Alita: Ángel de combate (Alita: Battle Angel). EE.UU., Canadá, Argentina, 2019. Dirección: Robert Rodriguez. Guion: James Cameron, Laeta Kalogridis y Robert Rodriguez. Con Rosa Salazar, Christoph Waltz, Mahershala Ali y Jennifer Connelly. Duración: 122 minutos.

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